jueves, 30 de septiembre de 2010

HISTORIA, NATURALEZA Y POESÍA (III)


Dibujo, R. C.
Grafito sobre papel.

Trasnochando. La música callada empezó a las 12 de la noche, el ritmo en el verso sonaba en el cálido ambiente del patio del Museo de la Ciudad. Llegamos a la cita propuesta por Soren Peñalver un buen manojo de gente que nos gusta la palabra, todo rezumaba poesía -a la manera que él sabe convocarla-. Entre el nutrido grupo que leímos esa noche estaban los compañeros de AERMU Carlos Gargallo y José Martínez Giménez; desde Cieza acudimos con nuestros trabajos Eduardo López Pascual, José Luis Tudela y quien esto escribe.
Uno de los poemas que leí, Las calles de mi barrio, habla de la música que, de una manera u otra, transmitían muchas de las personas que en él vivían en esos años en que era una pequeñaja que tenía una inmensa esponja en el corazón y en la mente atrapando sentimientos de cualquier fuente que permitiera sentir e imaginar.


LAS CALLES DE MI BARRIO

Las calles de mi barrio ayer eran
–cuando yo muy niña-
de voces que encendían la luz del sentimiento.
Bailaban las palabras
en las gargantas
hilvanando historias
sostenidas por un son.
A través de las ventanas,
de las puertas abiertas
por el día cantaban las mujeres:
“eternamente a tu vera”
“Para tu sed fui el agua…”
“y nunca una noche más bella de mayo…”
“te quiero más que a mi vida…”
“si to me lo diste / yo na te pedí…”

Sonaban las palabras
cantadas por las bocas,
alimentando vidas,
generando montes de deseos,
noches en tensión con lunas sin reservas,
con hambre de mezclarse hasta la muerte.

De noche un árbol,
con forma de guitarra o de laúd a veces,
vibraba en el espacio
y una voz varonil
temblaba a ras del viento.

                                   Rosa Campos




Foto: Lionni. Barrio con la Iglesia de San Pedro, al fondo el Castillo árabe . Calasparra.

jueves, 23 de septiembre de 2010

HISTORIA, NATURALEZA Y POESÍA (II)

II. NATURALEZA
Objetivo: Cuidar



En su estado natural
Paisaje de Calasparra. www.gestiondeideas.com/aventura/



SIN PALABRAS
(Gioconda Belli)

Yo inventé un árbol grande,
más grande que un hombre,
más grande que una casa,
más grande que una última esperanza.
Me quedé con él años y años
bajo su sombra
esperando que me hablara.
Le cantaba canciones,
lo abrazaba,
le rascaba su rugosa corteza
entretejida de helechos,
mi risa reventaba flores en sus ramas,
y a cada gesto mío le crecían hojas,
le brotaban frutas …
Era mío como nunca nada había sido mío,
pero no me hablaba.
Yo vivía pendiente de sus ruidos,
oyendo su suave aleteo de mariposa,
su crujido de animal de la selva
y soñaba su voz como un hermoso canto,
pero no me hablaba.

Noches enteras lloré a sus pies,
apretujada entre sus raíces,
sintiendo sus abrazos sobre mí,
viéndolo erguido sobre mí,
sabiendo que me estaba pensando,
pero no me hablaba …

Aprendí a cantar como pájaro,
a encenderme como luciérnaga,
a relinchar como caballo.
A veces me enfurecía y hacía que se le cayeran
todas las hojas,
lo dejaba desnudo y avergonzado
ante los guanacastes,
esperando que -tal vez- entendería por mal,
como algunos hombres,
pero nada.

Aprendí tantas cosas para poder hablarle,
Me desnudé de tantas otras necesidades
que olvidé hasta como me llamaba,
olvidé de donde venía,
olvidé a que especie de animal pertenecía
y quedé muda y siempreverde
-esperanzada-
Entre sus ramas.

*****

La época de alto riesgo de incendios ha pasado, han venido algunas lluvias y con ellas la postergación del peligro -hasta el próximo verano-. Son pocos los pirómanos, pero sus actos tienen consecuencias descomunales. Es posible que estas palabras u otras que se escriben o dicen en los medios de comunicación, no lleguen a oídos o vista de los incendiarios, sin embargo es fundamental que la sociedad tengamos como objetivo formar personas en el valor de la responsabilidad, buscando prevenir futuros desastres, tomando consciencia de de la importancia de transmitir la necesidad del cuidado de la naturaleza, porque ella pertenece al mundo de lo sagrado: lo otro, junto al otro y al yo, cuyo orden es reversible, no así el hecho de ir siempre juntos, lo queramos o no. Cada vez que destruimos una de estas partes lesionamos gravemente las otras y cada vez que las cuidamos, todas, en alguna medida, salen ganando.

Sierras tan conocidas , tan cercanas como las quemadas en Calasparra y Cieza, que tanto oxígeno y belleza nos deparan a los que compartimos su espacio, han sido gravemente heridas. Ojalá que este grano de arena, reconfortado con el poema de G. Belli, sirva para formar parte de ese objetivo común del cuidado de lo que es nuestro y bueno.





La Sierra del Molino herida casi de muerte.

Foto de J. Salvador . www.eltiempo.es


jueves, 16 de septiembre de 2010

HISTORIA, NATURALEZA Y POESÍA (I)

La pasada semana ha sido intensa, toda ella ha estado ocupada por el curso Arqueología Medieval: la conquista de Al-Andalus en el siglo XIII , que a través de la Universidad Internacional del Mar se ha celebrado en Cieza, y en medio, una situación de desgarro: el martes, día 7, un incendio estremecedor empezaba en Sierra del Molino de Calasparra arrasando en su extensión casi 1.000 hectáreas de gran valor ecológico de pinar y matorral, llegando a alcanzar otras sierras como la de Los Losares, la Albalda y La Palera, abarcando así parte de Calasparra y Cieza. Y una noche hermosa la del día 8 en Murcia , tiempo para la palabra (la música callada…) en Trasnochando, cita coordinada por Soren Peñalver que reunió a poetas y amantes de la poesía en el Jardín del Museo de la Ciudad. Estos acontecimientos se merecen tres apartados (historia, naturaleza y poesía):

I. HISTORIA.
Arqueología Medieval: la conquista de Al-Andalus en el siglo XIII

Conocer la Edad Media de la Región de Murcia es cuando menos algo atractivo y sugerente por su pluralidad, por ser tierra de fronteras donde se jugaban las lindes que delimitaban los reinos de Al-Andalus , de Castilla y de Aragón. Asuntos que han ido dejando un poso cultural que configura y enriquece el carácter de los murcianos aportándole una rica variedad dentro de la misma geografía, ocurriendo lo mismo con sus urbanizaciones.
En las actividades arqueológicas de visitas a yacimientos hispanomusulmanes, hemos tenido la suerte de “ver y tocar” los restos de estos emblemáticos lugares de nuestra Edad Media todos los integrantes del curso: los directores de éste, Joaquín Salmerón Juan (Dr. del Museo Siyâsa) y Jorge Alejandro Eiroa Rodríguez (Prof. de la Universidad de Murcia) y, los directores de centros y profesores de distintas universidades (Barcelona, Granada, Valencia, Alicante, Córdoba y Murcia) que forman parte del programa y los alumnos, procedentes de distintos pueblos de dentro y fuera de la región.



- Visitamos Yecla el día 7. Camino del Cerro del Castillo donde se halla el despoblado musulmán de Yakka, el director del Museo Arqueológico de Yecla, Liborio Ruiz Molina, tuvo la amabilidad de comentar acerca de los edificios históricos que encontrábamos al paso, abundando éstos en la Plaza Mayor , renacentista y barroca. Destacaba en nuestro camino la Iglesia Vieja, de factura renacentista, posee una hermosa y original torre, con un friso de cabezas; está inhabilitada desde 1936, demandando una buena restauración-conservación y aportando un bello perfil a la ciudad. El Hins Yakka (s. XI-XIII) muestra una urbanización de trazado irregular, con viviendas en dos plantas, aprovechando los desniveles del terreno (terrazas).


Despoblado de Yakka . Foto: regmurcia.com



- El día 8 visitamos la alquería de Villa Vieja (ss. XI-XIII) en Calasparra, situada en un cerro cuyo núcleo está limitado en su sector norte y noroeste por un escarpado natural que accede al río Segura. Los restos escavados ofrecen una característica que difiere de otras urbanizaciones medievales aportándole singularidad especial: su entramado urbanístico presenta un trazado que podríamos citar como regular, no al uso de los habituales en dicho periodo por esta cultura. Cabe destacar el genuino balcón natural con hermosas vistas al Segura y a las tierras por él regadas. La directora del Museo Arqueológico de Calasparra, María del Carmen Melgarejo Abril, nos informó de la historia de este yacimiento y nos enseñó el centro de interpretación de Villa Vieja, cuya estructura es la reproducción de una vivienda, donde pudimos apreciar sus dimensiones y distribución y conocer datos del yacimiento.


Maqueta de una casa de la alquería


Vista desde una casa de Villa Vieja



- El día 9 subimos al despoblado de Siyâsa (ss. XI-XIII) en Cieza. Situado en lo alto de la ladera del Monte del Castillo, con vistas al valle regado por el Segura, posee uno de los núcleos urbanos, con arquitectura decorativa almohade y protonazarí, más bellos de la Península Ibérica, como podemos apreciar en el Museo Siyâsa, que cuenta además con reproducciones a escala real de dos casas en las que se incorporan importantes fragmentos hallados en el asentamiento andalusí. Lugar que a su vez ha sido la sede del curso, donde se han impartido las ponencias. En el momento del descubrimiento, en los años ochenta, se sabe que la urbanización -prosiblemente madina- presentaba en algunas de sus viviendas muros de tres metros de altura y enlucidos de yeso blanco impoluto. Los restos del yacimiento, siguen aumentando debido a las sucesivas excavaciones, dirigidas por Joaquín Salmerón Juan, Arqueólogo Municipal y Director del museo citado, quien nos informó de su historia, tanto in situ como en el museo, donde se conserva parte importante del patrimonio perteneciente a este lugar así como de las diferentes culturas que han poblado Cieza.


Vista desde Siyâsa


Patio interior de la casa nº 10. Detalle
Foto: Blog de WordPress.com


La repoblación castellana – tras la conquista- del antiguo Reino de Murcia, fue iniciada en el siglo XIII bajo el gobierno –primero como infante y luego como rey- de Alfonso X el Sabio, quien amó estas tierras pidiendo ser enterrado en Murcia en uno de sus testamentos, quedando al final en ellas sus entrañas.

                                                                                                                                        Rosa Campos

lunes, 6 de septiembre de 2010

SOLUNA



Arrozales de Calasparra.
Fotografía de J. Zamora


Calasparra, Almadenes, Cieza, estos tres lugares unidos por la geografía han unido mi vida, en el primero nací y viví todo mi tiempo de soltera, y el de casada en Almadenes, paraje de Cieza, y más tarde en el casco urbano de la ciudad. Podría ponerme una camiseta de estas que solemos ver desde hace unos años, donde las palabras y la iconografía -un corazón- esgrimen una frase, en mi prenda diría que yo amo los tres lugares citados.
A Calasparra - sus gentes y su espacio- le debo el haberme hecho sensible a la vida con toda su hondura, con toda su belleza. Mi pueblo me sorprende cada vez que vuelvo a pisar sus calles, va creciendo con la elegancia de quien sabe asentarse en sus raíces para desde ellas renovarse y servir desde su esencia a quien lo habita y a quien se acerca a visitarlo.
Ahora se está celebrando su feria, sobre ello he realizado un breve artículo que ha salido en http://www.enciezadigital.com/ y El Mirador (prensa escrita), y que se puede leer en la entrada que precede a ésta.

Escribí, en la prosa final del libro de poemas De luz y de sombra, un texto cuyo principio es el que sigue:

SOLUNA

Calasparra, te miro dentro y me muestras
 lo que alumbra en el día y en la noche,
 en sonora síntesis de tu Sol Y de tu Luna.

De allí manó la leche que mamé, nutritiva, fuerte, las más de las veces dulce, sustancia vital, areté de los días en todas sus horas.
Si soy así es por haber visto abiertos los canales de la vida en todas sus vertientes, expeditos, lisonjeros, diáfanos, arduos, matizables, crudos, variopintos siempre.
Todo en Soluna era claridad, unas veces sola, otras reforzada por las sombras, como un dios sol y una diosa luna inseparables, conjugados.
Donde me encuentre mi pueblo va en mí, en él vi por primera vez, y los colores y las sombras se me ofrecieron como un magno acontecimiento. Allí se me abrieron los sentidos y respiré lo hondo, lo fresco, lo cálido, lo sutil, lo igual y lo inconmensurable.
Vi, abrí los ojos cuanto pude para mirar el espectáculo de las palmeras extendiéndose hacia el cielo como faros vegetales abriendo sus brazos verdes, ya descansándolos en el aire ya en breve bamboleo si la brisa acaecía.
(…)

                                                                                                                        Rosa Campos

viernes, 3 de septiembre de 2010

SEPTIEMBRE


Árboles, R. C.
Acrílico sobre lienzo


ESTRENANDO

Llega septiembre
cargado de aire fresco
a pesar de que la temperatura
no difiera de la de ayer
cuando aún era el mes octavo.
¿Pervive esa sensación
que sentíamos de niños
cuando presagiábamos
que algo nuevo acontecería?
¿Algo a estrenar como los libros,
los lápices,
los borradores
y los cuadernos
que albergaba nuestra cartera?
Que sea,
y estrenemos sin pausa
los cuadernos.

                              Rosa Campos