lunes, 6 de septiembre de 2010

SOLUNA



Arrozales de Calasparra.
Fotografía de J. Zamora


Calasparra, Almadenes, Cieza, estos tres lugares unidos por la geografía han unido mi vida, en el primero nací y viví todo mi tiempo de soltera, y el de casada en Almadenes, paraje de Cieza, y más tarde en el casco urbano de la ciudad. Podría ponerme una camiseta de estas que solemos ver desde hace unos años, donde las palabras y la iconografía -un corazón- esgrimen una frase, en mi prenda diría que yo amo los tres lugares citados.
A Calasparra - sus gentes y su espacio- le debo el haberme hecho sensible a la vida con toda su hondura, con toda su belleza. Mi pueblo me sorprende cada vez que vuelvo a pisar sus calles, va creciendo con la elegancia de quien sabe asentarse en sus raíces para desde ellas renovarse y servir desde su esencia a quien lo habita y a quien se acerca a visitarlo.
Ahora se está celebrando su feria, sobre ello he realizado un breve artículo que ha salido en http://www.enciezadigital.com/ y El Mirador (prensa escrita), y que se puede leer en la entrada que precede a ésta.

Escribí, en la prosa final del libro de poemas De luz y de sombra, un texto cuyo principio es el que sigue:

SOLUNA

Calasparra, te miro dentro y me muestras
 lo que alumbra en el día y en la noche,
 en sonora síntesis de tu Sol Y de tu Luna.

De allí manó la leche que mamé, nutritiva, fuerte, las más de las veces dulce, sustancia vital, areté de los días en todas sus horas.
Si soy así es por haber visto abiertos los canales de la vida en todas sus vertientes, expeditos, lisonjeros, diáfanos, arduos, matizables, crudos, variopintos siempre.
Todo en Soluna era claridad, unas veces sola, otras reforzada por las sombras, como un dios sol y una diosa luna inseparables, conjugados.
Donde me encuentre mi pueblo va en mí, en él vi por primera vez, y los colores y las sombras se me ofrecieron como un magno acontecimiento. Allí se me abrieron los sentidos y respiré lo hondo, lo fresco, lo cálido, lo sutil, lo igual y lo inconmensurable.
Vi, abrí los ojos cuanto pude para mirar el espectáculo de las palmeras extendiéndose hacia el cielo como faros vegetales abriendo sus brazos verdes, ya descansándolos en el aire ya en breve bamboleo si la brisa acaecía.
(…)

                                                                                                                        Rosa Campos

2 comentarios:

Alinando dijo...

Da gusto leerte, Rosa. Derramas poesía incluso en tu prosa. Me alegro también de que encuentres inspiración en tus vivencias pasadas, es señal de que te quedas siempre con lo positivo de lo vivido.

Un saludo desde Cádiz

Rosa Campos Gómez dijo...

Alinando, creo que la vida es muy a menudo placentera, sobre todo si sabemos mirar en las cosas cotidianas, esas que nos van dando forma y fondo desde que nacemos.
Pienso que cuando alguien mira -en tu caso lee- lo bueno , es que tiene mucho bueno dentro.

Agradezco tus palabras. Abrazos.