viernes, 29 de octubre de 2010

MUCHO NO ES DEMASIADO



Nunca es demasiado conocer mucho sobre Miguel Hernández . La intensa celebración de su centenario es necesaria para ponerlo en el lugar que se merece. Somos deudores y beneficiarios del valioso legado que nos dejó con su vida y con su obra este pota grande, coherente, del pueblo como él solo; sobre ellas se han realizado sustanciosos estudios que, a mi juicio, es importante conocer para otear mejor su devenir y el de otras vidas enlazadas en ese contexto determinado, porque ennoblecen las perspectivas sobre un horizonte en creación continua.

Creyendo que puede ser enriquecedor, invito a leer -a quien no lo haya hecho- a José Luis Ferris (profundo estudio biográfico y poético), a Domingo Navarro Ortiz y a José S. Carrasco (enciezadigital.com ofrece información de conferencias de ambos), así como a un rico y variado grupo de nombres con unos afinados y polícromos trabajos que se pueden encontrar en la revista digital Ágora, papeles de arte gramático especialmente en la nº 19, cuyos artículos y entrevistas se van subiendo diariamente.
Conocí su poesía (El rayo que no cesa y otros poemas. Colección Austral) y su vida (Miguel Hernández, rayo que no cesa. Primera y estupenda biografía, escrita por María de Gracia Ifach) en mi adolescencia, fueron los primeros libros que tuve de un poeta y me los “bebí” reiteradamente en aquel tiempo. Los siguientes versos van dedicados a él.


ME ENSEÑASTE
A Miguel Hernández

Bañados por la misma luz
y el mismo río,
conocemos la tierra levantina
cuando da la palmera, el olivo,
la vid, la espiga.
Descendemos del suelo
con su olor profundo,
con su dolor mordiente.
Miramos -me enseñaste- hacia el sur
y hacia el oriente,
mas sabiendo de centros,
de nortes y de oestes.
Tú explicabas la hondura
y la belleza de la vida
y yo a los diecisiete te aprendía,
tú, ya inmenso,
existiendo en los libros,
yo, aprendiz,
en la brisa emergente de los días.

                                             Rosa Campos




(La foto de las abarcas sobre la maleta pertenece a la visita cultural que realizamos a la casa de M. Hernández en Orihuela la Asociación Atenea. Primavera, 2010).

1 comentario:

Antonio Luis dijo...

Hoa Rosa, he encontrado su blog mientras buscaba información sobre un antiguo amigo, Domingo Navarro. Le felicito por su trabajo y le invito, si quiere conocer un poquito de la historia de ese entrañable poeta que es Domingo, el que escribió que "El agua y la noria enseñaron al tiempo a ser eternidad", a leer la entrada sobre él en parrafosconsentidos@blogspot.com

Saludos. Sigue escribiendo.

Antonio Luis Páez