lunes, 20 de diciembre de 2010

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO 2011

Mis deseos de felicidad para estas Fiestas van en estas palabras e imágenes que originariamente tienen destinatarios propios, y que ahora se suman en una especie de círculo con intención de unidad y ganas de llegaros a todos.


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Flores. Acuarela. R. C.


NACIMIENTO

A cada instante nace el tiempo
y con él, en nuevos centímetros,
se expande nuestra hondura:
turrones de alegría,
dolor mutado en sinuoso y válido;
en su cabalgadura, la paz,
gallarda y asequible.
Acaece la Navidad,
Símbolo envuelto en dulces,
llegado como ramo de “no me olvides”.

                                                                            Rosa Campos



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Torre campanario de la Basílica de la Asunción (Cieza). Pastel. R. C.

DE NUEVO

Tocan las campanas
sin importar el frío
que depara el invierno.
Tañen cálidas
sonidos de amistad,
de amor y de alegría.
Un toque de frío de nieve,
también en el alma,
limpia y embellece la atmosfera
de las torres interiores.

De nuevo la Navidad
invitándonos a renacer,
flamantes y resistentes,
como campanario alegre.

                                  Rosa Campos


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Transmitiendo al viento. Pastel. R. C.

LA LUZ RENOVADA (ha salido así, algo enigmático)

El sabio mundo, desde inmemorial tiempo, festejaba el renacer de su luz de sol redondo -propenso a crecientes-paulatinas madrugadas seismesinas- que alentaba cálidamente las cumbres de la orografía planetaria en medio de los fríos.

Hace algo más de dos milenios nació un ser humano con bondad en su máxima extensión, y el sabio y viejo mundo, siglos después, buscó un hueco en una buena parte de la geografía terrestre, en los días propicios del año, para sintetizar la bondad del crecimiento de la luz galáctica y el advenimiento de la persona que percibió la luz interior entera dentro de sí y de los demás y quiso decirlo a todos, especialmente a aquellos a los que los “listos de turno” les habían dicho que la luz no era ni estaba para ellos. Su mensaje es soplado al viento de continuo, hay quien lo escucha como dulce y viva música.

                                                                                                                         Rosa Campos

domingo, 12 de diciembre de 2010

LAS ESTRELLAS CONCÉNTRICAS





Ficha
Título: Las estrellas concéntricas (2º Edición)
Autora: Rosa Campos
Prólogo: Paquita Morcillo Valera y Carmen Pérez Costa
Edit.: Asociación Atenea,Cieza,15/12/09
Páginas: 82. 20 x 14´7 cm.
ISBN: 978-84-613-3118-5



Comentario
Manuel es un adolescente que vuelve ese año, como suele hacer cada diciembre, al pueblo de su abuela Salvadora anhelando conocer el secreto que le inquieta desde hace tiempo. Mientras espera, recorre por los pasillos de su memoria las circunstancias y las pistas que le dieron a conocer la existencia de las estrellas concéntricas. En este repaso mental, observa la sutil y contradictoria estratagema de que se valen su abuela y su amiga Luisa -dificultándole el camino a la vez que se lo allanan- para la revelación del secreto.
Es un relato divertido, ameno, con una buena porción de intriga. El argumento se centra principalmente en la relación de un nieto con su abuela y con otra niña, y en la necesidad de conocer algo que se le presenta como inaccesible. Así, desde el juego, se va mostrando la desnuda sencillez de lo que de verdad importa en la vida. Prosa , poesía e ilustraciones se combinan para sumergirnos en esta cálida a la vez que refrescante historia.



Enlaces 

-Día de la presentación: www.enciezadigital.com/detallenoticia.asp?Idnoticia=81834
-Comentario del libro: www.vegamediapress.es/noticias/index.php
-Entrevista: www.vegamediapress.es/noticias/index.php?option



Algunas observaciones

Las estrellas concéntricas habla de relaciones humanas y de actitudes hacia la naturaleza. Observando cómo la crisis económica y social que nos envuelve está buscando zonas de salida, volviendo a retomar algunos modos de vida cuyos valores se habían quedado anquilosados, puedo apuntar que este libro se adelantó, en buena parte del tema que narra, al devenir que están deparando las circunstancias que vivimos en estos tiempos, como el retorno a usos y costumbres –actualizadas- que fueron útiles además de agradables a muchas generaciones.
Una peculiar manera de vivir la Navidad está presente en este libro, cuya lectura, que en principio está dedicada a lectores infanto-juveniles, gusta también a mayores de diferentes edades.

(Varias personas me han pedido información acerca de mis libros, la iré introduciendo, aunque de forma inversa a la que se han publicado. Sobre éste libro incluyo dos entradas más: "PRÓLOGO" y "CONTENIDO".)

PRÓLOGO DEL LIBRO

LAS ESTRELLAS DE ROSA, NUESTRAS ESTRELLAS
“Sólo te pido que me bajes una estrella azul,
Sólo te pido que mi espacio llenes con tu luz”

(Pablo Milanés)

El relato poético que nos ofrece Rosa Campos nos sumerge de lleno en el imaginario infantil de la autora del que de inmediato nos apropiamos como nuestro. Un imaginario configurado por los recuerdos de Navidad en la casa de la abuela, el paso de los meses y las estaciones del año hasta las siguientes vacaciones, los juegos de los niños: “pelotas, rayuelas, combas, bicicletas, armónicas, flautas, camiones, tabas, parchís y muñecas y de tenis, más de una raqueta”, las tareas y los frutos del campo, las meriendas, los cuentos de duendes, ogros y hadas, el placer de pisar los charcos con botas de agua… y una historia envolvente, misteriosa que encierra en su interior secretos que se irán desvelando poco a poco.
Pero además la obra nos sumerge en un torrente multisensorial, una antología de los sentidos, en la que éstos se muestran con la fuerza de lo cotidiano, de lo vivido, de lo conocido y en ocasiones de lo por conocer.
El gusto, con las evocaciones a los guisos, el chocolate, el pan de higo, la humedad del agua en la boca, la tortilla de patatas…
El oído, en la algarabía de la familia reunida en la casa, el repiqueteo del agua de la lluvia, las risas y los habladores silencios de Luisa , el crepitar de la leña ardiendo, el trastear de la lumbre, todo lo que Manuel llama “los sonidos guapos”.
El dulce olor del chocolate en el fuego, del guiso en la olla, de la tierra humedecida o de las jumas de pino ardiendo.
La vista, prendida en el reflejo de las llamas de la hoguera en el semblante de los demás, en el brillo de los ojos de Luisa, en las guirnaldas que adornan la casa de la abuela en Navidad, el descubrimiento visual de “un mar gigante, bellísimo” y de las estrellas concéntricas, “estrellas propias brillando en la oscuridad”, unas dentro de otras que aparecen casi mágicamente en una antigua foto, entre los adornos navideños, en la harina de hacer tortas de cuchara o en la ceniza de la chimenea. Y envolviéndolo todo, el azul de los días color de cielo, de ternura, el azul lluvioso, nevado, del sol o de las estrellas e incluso el osado azul de pan de higo o de chocolate, que siempre creímos marrón.
Y el tacto, con las sensaciones de calor y frío: “la tarde se mostraba fría fuera de la casa y caliente y apetitosa dentro”, “sintió que algo fresco y cálido lo envolvía”, el contacto físico entre Manuel y Luisa, quien “le enmarañaba el pelo” o los empujones en el juego. La humedad de la escritura sobre el vaho de los cristales, las figuras hechas con la nieve, y esas estrellas, “dibujadas a punta de dedo” sobre la harina, la ceniza o la arena de playa.
Y tras la historia, como si de una caja china se tratara o de una de esas muñecas rusas que esconden otra en su interior, no por más pequeña menos bella, irrumpen los versos, latentes ya en todo el relato. Una Rosa escondida, como los grandes autores, tras la figura de otra poeta, Luisa, la niña-adolescente-ya casi mujer , regalándose en ese mismo universo infantil repleto de recuerdos y sensaciones, de golosinas, festivas canciones, inundado de azules, de blancos rosados, de anaranjados, de brillos, soles y estrellas, de “los besos que doy y me dan”., repleto de sueños y propósitos solidarios
(...)

P. Morcillo Valera

Lcda. Filología Románica. Univ. Murcia
Maîtrise Lettres Modernes Univ. Pau (Francia)





PARA EL LIBRO DE ROSA

Rosa tiene la extraña habilidad de saber entender y exponer en forma de poesía los sentimientos que, de forma oral, su familia le ha transferido y que ahora son tan válidos y necesarios en las nuevas generaciones, tan llenas de tecnologías que se olvidan de algo tan importante como la cultura oral, transmitida toda la vida.

Creo que en la educación de l@s niñ@s es necesario no olvidarnos nunca de esa tradición oral, que nos lleva a una formación desde nuestra más tierna edad deparándonos unos logros muy necesarios en ésta y en todas las épocas.

Si a esto le añadimos su tacto a la hora de saber plasmar en dibujos cada una de las poesías que ilustran el libro nos encontramos con un texto lleno de ternura y belleza, con el recuerdo de su infancia, y con hermosas ilustraciones.

Creo que es una manera muy sencilla de adentrar a las personas en la costumbre de leer prosa y poesía, donde nos conduce desde aquellos años de la niñez hasta nuestra edad.
(...)

C. Pérez Costa

Maestra
Cuentacuentos


© Rosa Campos

CONTENIDO


Una de las ilustraciones que acompañan al texto.



Al igual que hiciera los días de su presentación -en Cieza , Blanca y Calasparra-, incluyo el principio y el final del relato que consta de dos partes, dividida la primera en tres capítulos y la segunda en dos.

Primera parte

I


"Estaba cayendo la noche más larga del año sobre Nacera, uno de los pueblos más altos sobre el Mediterráneo al interior de la Región de Masclara. 
– Sólo faltan unas horas para saberlo –se dijo en voz alta Manuel mientras apagaba la luz de la lámpara de su mesilla y se arropaba hasta la altura de la boca para dejar vía libre al resuello de la nariz.
Cerró los ojos en busca del sueño, y aunque las doce de la noche ya habían dado, éste no aparecía. Le vino en cambio la imagen llena de vitalidad de su abuela Salvadora, en cuya casa se encontraba. 
Salvadora era una mujer “añeja”, como solía decir de sí misma, que todos los diciembres, procuraba reunir en aquel confortable hogar a su familia, formada por sus cuatro hijos, cuatro nueras y siete nietos. Cada uno de los hijos con sus familias vivían lejos del pueblo, en ciudades diferentes, y se reunían anualmente por esas fechas en aquella casa, la misma que les dio la bienvenida a la vida, ubicada en el ahora casi deshabitado pueblo. El mayor de los hijos era el padre de Manuel y éste, a su vez, era el mayor de los nietos. Quedó viuda cuando este vástago que iniciaba la última generación familiar contaba cuatro años, y aunque era una edad muy temprana, Manuel recordaba con nitidez a su abuelo, especialmente cuando, en su compañía, recorrían muchos rincones de los campos de Nacera, sitios que haría suyos, de su geografía íntima."


Y las palabras con que finaliza:



" Empezó a leerlo con urgencia, incluso antes de mirar la nota ya había adivinado quién lo había escrito, no en vano su trayectoria de investigador le propiciaba una intuición casi infalible.
Tras leerlo sintió que se esponjaba por dentro, después cerró los ojos y se emborrachó de recuerdos de los días con color de cielo vividos en el pueblo y de tantos otros días bañados en ese azul, que quien escribía aquello había tenido la suerte de gozar en su niñez. Días azules-de ternura, azules-lluviosos, azules-nevados, azules-de pan de higo, azules-de chocolate, azules-de sol, azules-de estrellas… "


Más una muestra de los versos que se incluyen como una de las consecuencias del tema del relato:


Canela en la leche
me pone mi madre
y azúcar de caña,
miel en las hojuelas
y un beso en la cara.
Así me alimenta
para ir a la escuela.



Esta ilustración corresponde a los versos de El otoño

El otoño
tiene como alfombra
crujiente hojarasca
que el aire la nombra
y mi pie la pisa
y después será
del árbol comida.


                         Rosa Campos

lunes, 6 de diciembre de 2010

LIBRO ABIERTO



Se estrenaba diciembre con un acto importante para La Sierpe y el Laúd: la presentación de Libro Abierto, de José Luis Martínez Valero, en el Museo Ramón Gaya de Murcia . La Colección Acanto, en su número 4 nos depara este excelente poemario, un importante legado en el que Martínez Valero, además del texto y de las dos ilustraciones que lo acompañan, nos regaló esa noche a los asistentes un delicioso grabado.
(El libro se puede encontrar en librerías de Cieza y en Diego Marín, Murcia.)



Reproduzco parte de este valioso legado:
- El grabado citado (aguafuerte)




- Y estos poemas


RECUERDA
Recuerda siempre que el libro da contigo,
no eres tú quien lo eliges.
El destino se muestra
en la voz del amigo que aconseja,
en un casual acercamiento.
Desde que se escribió
ese mismo libro,
que ahora tienes en la mano,
te buscaba.
Expuesto en escaparates,
oculto en estanterías,
salvado de todos los inquisidores,
como Ulises, por fin ha llegado.

EN LA CALLE
A veces en la calle oímos
los cascos de un caballo.
Como si se tratase de otro tiempo,
desafían el continuo ruido
del tráfico.
Parece que, por un momento,
la naturaleza, bajo el asfalto,
despertase del sueño eterno
al que fue condenada.


ÁRBOL
El árbol no recuerda
el viento aquél
que lo tumbó en el suelo,
ni el esfuerzo del hombre que en pie lo puso.
Deja caer sus hojas
cada otoño
como páginas que ya hubiese leído.
El árbol se renueva cada año
y con su misma savia,
repite más fuerte y más sabio,
el mismo libro cada primavera.

DICHO
Existe el terror de lo que se ha dicho,
esas palabras que suenan a tumba
recién hecha.
Juraríamos que nunca han salido
de nuestros labios
y provocan que todo se derrumbe.
Sin embargo, todavía es más terrible,
el terror de lo que se calla,
aquello que barrena hacia adentro
y convierte las conciencias más dulces
en un queso fétido
con el que untamos las mañanas.

Poemas de J. L. Martínez Valero
(Modificado el 11/12/10)

domingo, 5 de diciembre de 2010

COMENTARIO enciezadigital.com

Conparto el comentario que sobre la conferencia citada en la anterior entrada ha realizado este periódico:

enCiezaDigital.com > Cultura > 4/12/2010




Rosa Campos interpreta a Rubens

Este viernes, en el salón de actos del Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza, bajo la denominación “Historia y Mitología a través de la obra de Pedro Pablo Rubens”, Rosa Campos pintora, poeta, y licenciada en Historia del Arte, hizo una interesante disertación de la obra del genial pintor, del que en estos días se expone una representación de su mejor pintura en el Museo del Prado.

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Hizo la presentación Consuelo Gómez Eguilegor que dio las gracias al público asistente en nombre de la Asociación de Mujeres Atenea. De Rosa Campos comentó que es Licenciada en Historia del Arte, pero también poeta y especialista en contar historias, que ha aprendido “dura y largamente” a lo largo de su vida para contar lo aprendido a los demás.

Rosa Campos empezó su alocución aludiendo al contexto histórico y religioso en el que se desarrolló la vida del pintor flamenco, un escenario de luchas entre el protestantismo y el catolicismo en toda Europa.

La autora explicó que durante su infancia, Rubens recibió educación en uno de los mejores colegios de Amberes para después trabajar como paje en la casa de una condesa, lo que le permitió educarse en los usos de la corte, y después marcharse a Italia, la cuna del arte barroco, donde el Conde de Mantua lo contrató como pintor y allí tuvo la oportunidad de aprender de los grandes maestros de la Escuela Veneciana Tintoretto, Tiziano, Veronesse o Caravaggio. También Gonzaga aprovechó las dotes de diplomático del pintor para enviarlo a España, en donde retrató al Duque de Lerma.

Rosa Campos fue desgranado las características de la pintura de Rubens a través de algunos de sus cuadros, de “La lucha de San Jorge y el Dragón” destacó la violencia y el movimiento del personaje como redentor de la fe cristiana; de su “Autorretrato con Isabella Brant” el toque de pintor flamenco en donde se representa a sí mismo como un personaje con poder; de “San Juan Evangelista”, una imagen que le encargaron desde España, atribuyó a la imagen las características de la escultura más que de la pintura; de “La Muerte de Séneca” las líneas diagonales, y su espíritu estoico en su suicidio como uno de los responsables de la conspiración contra Nerón; de “La Vista”, un cuadro que pertenece a la serie los cinco sentidos, explicó algunos de sus detalles como el coleccionismo o la aparición del telescopio por primera vez en un cuadro, ya que la vida del pintor coincidió con la de personajes clave en la historia de la astronomía como Kepler o Galileo.

Para terminar su conferencia expuso detalles de la “Inmaculada Concepción” como que el rostro de la virgen recuerda a su primera mujer, y la energía y el movimiento del cuadro. Y “La Fortuna” y su simbología sobre el devenir de la vida.