domingo, 30 de enero de 2011

CUEVA DEL PUERTO. CALASPARRA


Columnas (estalagmitas)de la Cueva del Puerto aproximándose al techo de la entrada a una de las salas. Foto. R. C.


Cueva del Puerto (detalle del interior). Foto R. C.



La espectacular zona montañosa que se erige en Calasparra -cuyos valles son regados por los ríos Segura, Argos, Quípar y Benamor- cuenta con la Sierra del Puerto, y en ésta se halla la cueva denominada con el mismo nombre. Este inmenso abrigo es el más grande de la Región, su extensión es de 7Km. de los que, solo hasta ahora, están iluminados para el acceso del público unos 400 metros. Este tramo se pudo ver en el viaje cultural (al que yo me sumé)que realizó La Asociación San José Obrero de Cieza. Las filigranas que la horadación del agua, a través del tiempo, ha realizado y continúa realizando en esta cavidad hace que muchas personas que ya habían visitado anteriormente este lugar volvieran a hacerlo, renovando su admiración. Posee una belleza impactante que a nadie deja indiferente.

En el pasado fue refugio de pastores en días de lluvias y de fríos, actualmente posee una entrada en terreno elevado, pero se está abriendo otra en una parte más baja de la ladera de la sierra, para ofertar el acceso a personas que sus posibilidades físicas no le permitan subir.
La geología del interior está compuesta por galerías y salas de gran atractivo natural denominadas Zona del Laberinto, La Gran Diaclasa, El Gran Bloque y Sala de los Claustros (que son conocidas además con otros nombres populares referidos a objetos, esculpidos por el agua y el tiempo, que las diferencian en cada uno de los recintos. La naturaleza como genial escultora, decoradora y arquitecta, maestra de arquitectos como Frank Lloyd Wright, que edificaba basándose en ella.
Desde el exterior la mirada puede recrearse en las tierras de regadío calasparreñas y en las hermosas montañas circundantes.
La carretera para llegar al enclave es la C-3314 Venta del Olivo- Calasparra, -el indicador de la cueva en el km. 14, a la altura de la Venta de Reales-. Está a 9 Km. del casco urbano de Calasparra, visitar algunos de los muchos lugares de interés turístico que posee el pueblo puede completar un viaje rico en conocimiento histórico-cultural.
                                                                                                                                      Rosa Campos

domingo, 9 de enero de 2011

EL MISMO Y NUEVO CAMINO


La belleza en los kakis
(Color y sabor de la huerta de Josefa Rubio). Foto R. C.



El mismo camino y a la vez nuevo. Nuevas experiencias nos aguardan que pueden hacernos sentir más intensidad: más rechazo ante lo injusto, más pasión por lo justo, más alegría por lo que de verdad importa en la vida, más amor que dar y más disposición a recibirlo. Más capaces de ver lo bello y lo bueno. Más libres en suma.

El poema de Kavafis me parece un buen acicate para recordarnos que el gozo lo hayamos en cada ahora, no en un futuro siempre en fuga.


VIAJE A ÍTACA
Konstantino Kavafis

Cuando emprendas el viaje hacia Ítaca
ruega que sea largo el camino,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
A los Lestrigones, a los Cíclopes
o al fiero Poseidón, nunca temas.
No encontrarás trabas en el camino
si se mantiene elevado tu pensamiento y es exquisita
la emoción que toca el espíritu y el cuerpo.
Ni a los Lestrigones, ni a los Cíclopes,
ni al feroz Poseidón has de encontrar,
si no los llevas dentro del corazón,
si no los pone ante ti tu corazón.

Ruega que sea largo el camino.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que - ¡con qué placer! ¡con qué alegría! -
entres en puertos nunca antes vistos.
Detente en los mercados fenicios
para comprar finas mercancía,
madreperla y coral, ámbar y ébano,
y voluptuosos perfumes de todo tipo,
tantos perfumes voluptuosos como puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
para que aprendas y aprendas de los sabios.
Siempre en la mente has de tener a Ítaca.
Llegar allá es tu destino.
Pero no apresures el viaje.
Es mejor que dure muchos años
y que ya viejo llegues a la isla,
rico de todo lo que hayas guardado en el camino
sin esperar que Ítaca te de riquezas.
Ítaca te ha dado el bello viaje.
Sin ella no habrías aprendido el camino.
No tiene otra cosa que darte ya.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado,
sabio como te has vuelto con tantas experiencias,
habrás comprendido lo que significan las Ítacas.