martes, 17 de mayo de 2011

LO SUCEDIDO EN LORCA



Lo sucedido en Lorca desde el día 11 de mayo tiene dos enfoques: el primero, el que responde a la causa (movimiento sísmico de graves repercusiones) perdurará con su fuerza hasta que no se restablezca la mayor normalidad posible, luego irá menguando por necesidad vital. El segundo, que deriva del anterior, vivirá más porque pertenece a la cosecha de lo intangible y no es otra cosa que la SOLIDARIDAD de un pueblo entre sí y de una región para con un pueblo.
Estuve en Lorca por primera vez el año pasado -en este blog hay una entrada reseñando esa estancia- y me sorprendió su gran patrimonio histórico, cualquier calle albergaba como mínimo un edificio arquitectónico digno de que nos detuviéramos para observarlo.
Las vidas que ha arrasado este terremoto son lo más doloroso, a esto le siguen , sumándose, el destrozo de muchas viviendas (bastantes de nueva factura, aunque parezca increíble) y el de los edificios histórico-artísticos. Para ayudar a salir de este desastre no hay nada más eficaz que la solidaridad, y ésta se está dando en medidas tan importantes, que sin duda permite constatar uno de los rasgos característicos de los murcianos.
Hace poco, en una conferencia sobre “El estado de la región”, escuché decir que las gentes de todo lugar tiran de sus señas de identidad para sacar rendimiento, y que en Murcia, a veces, se ha querido implantar unas que no han sido las adecuadas porque dividían o no respondían a una realidad fiel y desinteresada de toda la sociedad.
Murcia es esencialmente fue tierra de fronteras, esto ha sido clave para que las cuestiones de identidad se hayan mostrado un tanto esquivas, sin embargo -y quizás por ser terreno fronterizo- sí hay algo que nos define y que se ha demostrado a lo largo de nuestro trayecto como sociedad que habita este territorio, y ese algo es la solidaridad, la capacidad de acoger, empatizar y compartir con el otro cuando se nos necesita. Recuerdo a Herminia, lorquina de pro, y gran persona, que tan amablemente compartió su hogar con dos compañeras el verano pasado.
Que la necesidad que precisa ahora Lorca se materialice día tras día, y que no llegue a caer en el olvido.
Las palabras que me ha contestado mi amiga Cristina exponen muy a las claras el sentimiento que acompaña a los habitantes de este hermoso y ahora herido pueblo, parte de ellas las comparto aquí: “Puedes hacerte una idea de la situación pero nunca imaginarte la tristeza que se siente al ver tu hogar (no tu casa) destrozado. Se respira tristeza.”

                                                                                                                                          Rosa Campos

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