miércoles, 22 de junio de 2011

LA CAJA DE MEMBRILLO

DE
FULGENCIO CABALLERO


Desde que escuché este título y su manera de aparecer en escena me apeteció leerlo: había estado entre los diez últimos del Premio Planeta 2010 y poseía, para mí, un atractivo especial, era de un escritor calasparreño.
En 250 páginas suceden los hechos narrados a dos voces, una es la de Jaume, compañero de María, que cuenta las cosas que van sucediendo en el presente, esta voz es parte implicada en el argumento de la novela; la otra voz narra en tercera persona, y nos traslada a tiempos pretéritos en sucesivos flash-back para mostrarnos acontecimientos que descubren el hilo conductor que aclara las causas y las consecuencias de esta emotiva historia acaecida en la España del pasado siglo, que estuvo marcada por una República, una Guerra Civil y un Régimen dictatorial que marcaron la vida de toda una nación. El texto describe las historias de unos seres que decidieron vivir su vida cuidando y respetando a otros. El buen ritmo y la prosa clara y directa se perciben ya desde el arranque de esta trama en la que se mezclan ficción y hechos reales en los que la intrahistoria se pone de manifiesto.
Una nieta hereda de su abuela algo más que una casa, hereda el conocimiento de un compromiso ético con la vida. Los artífices de este recorrido vital son unas mujeres y unos hombres con los valores de la justicia , la amistad y la lucha por las libertades, personas que corren los riesgos necesarios , sin escatimar ningún esfuerzo.
Qué bien sienta leer el nombre y los distintos parajes de Calasparra, los sitios encajan en el tema, parece que los sucesos contados solo se hubieran podido desarrollar en ellos (reconozco mi gran dosis de subjetividad en este asunto). La combinación con los hechos vividos en Barcelona aportan un grato juego literario, la red de evasiones que se describe nos informa de la gran calidad humana de los perdedores en una guerra que aún duele.
Aspectos de la vida de poetas y escritores y la poesía de Miguel Hernández juegan un papel balsámico. También a Dante y al evangelista Mateo, se ha acercado el autor, ofreciéndonos unas premisas para la aventura a través de las palabras.

La noche que Fulgencio (Pencho) Caballero presentó su libro en el Aula de Caja Murcia en Cieza nos dejó a todos los asistentes cautivados con sus explicaciones acerca de la relación con su abuelo Fernando (al que dedica el libro), principal fuente de la que bebió para esta novela. Su manera de comunicar los sentimientos provocados y transferidos, el tiempo dedicado y la causa que impulsó esta escritura de La caja de membrillo fueron tan atrayentes que dicen mucho no solo sobre este trabajo sino sobre el potencial que alberga para otros futuros.

4 comentarios:

Ivette Durán Calderón dijo...

Conozco al autor personalmente y comparto tus apreciaciones.
Un abrazo.

Rosa Campos Gómez dijo...

Ivette, gracias por tu comentario. Me alegra coincidir contigo.

Poeta Carlos Gargallo dijo...

Una magnífica novela, he tenido el placer de saber de ella. Un beso para ti querida amiga.

Rosa Campos Gómez dijo...

Carlos, gracias por tus palabras. Otro para ti.