domingo, 5 de junio de 2011

VII JORNADAS DE POESÍA SOBRE EL SEGURA




En el Museo de  Siyâsa de Cieza , los días 3 y 4 de (viernes y sábado pasados) se han celebrado las VII Jornadas de Poesía sobre el Segura , acto que desde hace siete años viene organizando la Asociación Cultural Pueblo y Arte. La presentación corrió a cargo del poeta y crítico literario Soren Peñalver (coordinador de las jornadas)y del escritor Eduardo López Pascual (secretario de la asociación). La noche del viernes estuvo protagonizada por el escritor, poeta, traductor y ensayista Gabriel Insáusti (San Sebastián, 1969) . Sus versos y las palabras a cerca de porqué y cuando surgieron hicieron una noche intimista y hermosa. Insáusti tuvo la amabilidad de acompañarnos de nuevo la noche del sábado a quienes acudimos a escuchar y a recitar, estos últimos fuimos por orden : Antonio Aguilar, Ana María Alcaraz, Pedro Almela, Manuel Balsalobre, Rosa Campos, Vega Cerezo, Isabel García, Puri Gil, Pedro A. Martínez, Pablo Méndez, Ramona Molina, Ismael Rodríguez, Ginés Sánchez, Fina Tafalla, José Luís Tudela y Teresa Vicente. Cerrando el acto los poemas de Soren Peñalver y Eduardo López Pascual.

Ambas noches han sido importantes, en ellas se demostró que la sensibilidad que fluye a través de la palabra está ahí, vigente, para conmovernos.

Agradezco haber sido invitada en las VI y VII Jornadas. Son encuentros generadores de belleza, en los que se aprende y se comparte, enmarcados dentro de las actividades de La Floración de Cieza.

Uno de los poemas que he leído este año es Soy, escrito hace bastante tiempo, fue premiado en un certamen (en una de las muy contadas veces que se me ocurrió presentar algo. No suelo acudir a concursos).

SOY

Soy mujer
y camino cada vez más firme,
busco la hermosura
donde sé que a todas horas no es visible.

Senda de caracol
en día lluvioso
a veces soy.

De la calabaza de invierno,
a menudo,
tengo su color caliente.

Y aspiro al arrebato delicioso
de la flor que asoma
en marzo por árbol.

A veces el ruido
del trueno tengo
y el dolor del rayo.
Y más que a veces
mi piel es femenino cesto
para tu acogida.

Mi sangre siempre esto:
un río lleno de la vida.

De vez en cuando soy puerto seguro,
o soy bahía
en medio de un inmenso golfo.

Soy olivo,
fui áspera aceituna.

Soy, a veces, sin quererlo, alfanje
y otras ¡con qué sigilo!
me convierto en luna.
Luego soy sol
que acampa en la llanura.

Siempre soy mujer,
una entre la gente,
y utopía sin margen
al fondo de mi frente.

              Rosa Campos

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