domingo, 17 de julio de 2011

UN DÍA EN CALASPARRA


Arrozales recién nacidos.



Monumento dedicado al Espartero.


Durante cinco días de junio se han conmemorado en Calasparra las fiestas de la "Donacion de la Villa a la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén" por parte del rey Sancho de Castilla en 1289, y en el pueblo había un ambiente medieval. Desfiles, mercados y cenas medievales configuraban un entorno de época a la villa arrocera. El día 9, se ofrecía una jornada de puertas abiertas a todos los museos y edificios emblemáticos de Calasparra y a verlos acudimos un nutrido grupo de gente de toda la región, fue una mañana grata: el Museo del arroz, la Torre del reloj, el Museo Arqueológico ( los tres enclavados en lo que considero todo mi barrio, el que tantas veces recorrí desde que aprendí a andar), el Museo de Emilio Pérez Piñero (donde además se conserva uno de los archivos que por su cantidad de documentos en orden cronológico se estimado como uno de los más importantes de España), la Cueva del Puerto… Llevamos guías preparados y agradables para todos estos lugares.
El grupo de siete personas que acudimos desde Cieza fuimos a ver -fuera del programa que ofrecía el Ayuntamiento- los hermosos campos de arroz guiados por mi querida maestra y amiga V. García Donate, que además tuvimos la fortuna de que nos acompañara a los lugares citados anteriormente.
Degustamos tapas de platos típicos y supimos que el día anterior estuvieron allí haciendo lo mismo Imanol Arias y Juan Echanove en el rodaje de Un país para comérselo.
Fue un día especial, por lo que vimos y especialmente por cómo nos trataron.

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