domingo, 2 de octubre de 2011

ENCUENTRO TORREÑO

Con la celebración de “Los jueves literarios”, los componentes de La Asociación Literaria de Las Torres (en la Casa de la Cultura "Pedro Serna" de Las Torres de Cotillas) están llevando a cabo una importante labor a través de sus recitales, manteniendo activo el ejercicio literario. Para mí fue un honor que me invitaran a hablar de los libros que he publicado y a que leyera algunos de los poemas que contienen , más otros inéditos que sumé.
Mi agradecimiento al escritor y presidente de la asociación, Salvador Sandoval (que representa un ejemplo a seguir por la actividad y la inquietud que demuestra), a la poeta Gema Martínez Soto (secretaria) y a Paco Ortuño (vicepresidente) por la emotiva presentación que ofrecieron; a todos los componentes de la misma y a cuantos amigos asistieron al acto, propiciando con sus presencias que fuese cálido y entrañable.


Estos son dos de los poemas que leí:

MIS PIES
Se me ha roto una sandalia
cuando iba por la calle,
me ha contrariado este suceso
pero al llegar a la casa
y descalzarme para restaurar
este valioso instrumento
me he mirado
los pies desnudos
y se me han antojado hermosos,
sobre sus veintidós centímetros
se levanta mi cuerpo menudo.
ellos me llevan
por todas las calles,
por todas las vías,
anchas o estrechas,
llanas o en pendiente.
Ellos me hacen libre.
Cuando voy donde quiero
se me hacen ágiles
como alas de gaviota,
cuando voy donde debo
se me hacen firmes
como la montaña,
cuando voy donde deseo
se me hacen como el agua,
adaptables a cualquier continente,
cuando voy donde no quiero
se me hacen plomo.

En mis pies alberga
la sabiduría del camino,
deberé de escucharlos
más a menudo.

MIS HIJOS

Los tres ,
y sin saberlo ellos,
me han enseñado
a utilizar mis podaderas.
No permiten que me duerma,
que en la modalidad me instale,
que la infelicidad me tome,
que la ceguera me aturda,
que el vacío me ocupe.
Me empujan
a investigar la vida,
a explorar los cauces
magnánimos de la risa,
a destruir peanas
que encambraban dioses falsos,
a morir a la violencia,
a desenmascarar
la porquería que se disfraza,
a atenerme a mi yo,
a servir alegrías
en el menú diario,
a venerar la tierra que nos sostiene.
Ellos,
nacidos de la esencia vital
que activa el mundo
son salud para mi entendimiento,
maná de mi cielo.
©Rosa Campos Gómez

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