viernes, 13 de julio de 2012

ME NIEGO

                                                         
 Ilustración: Pawel Kuczynski


En estos últimos días he escuchado a varias personas decir que somos una sociedad derrotada -hablaban desde el dolor que les toca vivir en este tiempo de crisis impuesta-, pero yo me niego a pensar que estemos derrotados quienes no pertenecemos a esos poderes económicos que tragan impúdicamente, desde un insaciable apetito.
Hay cosas que nunca deben de ser las que nos venzan; como mujeres y hombres dignos no podemos permitirlo.



                                             
Ilustración: Pawel Kuczynski
 
 Podemos ver a través de distintas web la obra de Pawel Kuczynski, la cual, desde una crítica satírica, nos conduce  a la reflexión.


domingo, 1 de julio de 2012

ENTRE LÍNEAS, de PASCUAL CASAÑ MUÑOZ



      Entre líneas, del poeta y profesor Pascual Casañ Muñoz, ha sido el poemario galardonado con el XVI Premio de Poesía Aurelio Guirao,  2012. Es el nº 9 de  Acanto, colección editada por  La Sierpe y el Laúd y -como viene sucediendo anualmente con los textos premiados- el I.E.S Diego Tortosa de Cieza.

Versos de hondura y transparencia  dan vida a Entre líneas, en ellos las palabras directas y limpias otorgan el perfil  adecuado  a sentimientos  que albergan en el  territorio más delicado del ser humano, aquel donde se fragua la amistad que comprende, y  que no se escandaliza – aunque se conduela-  de abismos y otras cosas: 
 

 UN MURO DE TRISTEZA
 (A Miguel A. Velasco, poeta y amigo, que quiso ausentarse)

   A veces, entre la línea que une 
 la vida y la muerte sólo existe
un  profundo silencio,
una herida jamás cicatrizada,
una losa que cierra aquellas puertas
y ventanas por las que transitaba
la luz, un delirio que marchita
miradas  y palabras,
un pozo interminable
de caricias nunca recibidas,
de huidas,
de soledad,
o un simple adiós injustificado
que se convierte en  muro de tristeza.

    (...)

Donde se siente  la profunda sencillez vital de los maestros que el ayer dio y que permanecen hasta ascender al  lugar donde el olvido no existe: 

                                                     EL ABUELO
    Nunca conoció más mundo
que el enmarcado entre líneas isógonas
de su pedanía o de sus ribazos o de la memoria
de sus antepasados cosida a su propia memoria,
esas líneas que no figuran en mapa alguno,
las que se ensombrecieron hace diez inviernos,
las mismas que, al irse, nadie quiso compartir.

    Nunca conoció más alfombra
que las hojas caídas de sus viñedos y algarrobos, 
ni más lumbre que las ramas secadas al sol
de  sus olivos y almendros ardiendo en la chimenea,
ni más huella que la impresa por sus alpargatas
sobre una tierra rojiza y olvidada
que retuvo su futuro desde la mejor infancia,
sin determinar el nuestro.

    Nunca conoció más vida
que la impropia, la que sólo se entrega a los nuestros,
a los que son sangre de nuestra sangre, nombres que damos,
noches en vela que damos, tiempo que damos, viviendo
sin vivirnos, amando sin amarnos. Lo dio todo
a quienes, sin dejarlo todo, nos fuimos.

    Cada verano rompía el silencio de los álamos
cuando oía llegar las voces que esperaba:
hijos, nueras, nietos, amigos…
Volvía a sentirse joven, a reír, a besar,
a llevarnos invariablemente junto a un gran talero
para tejer con briznas de esparto, hebra a hebra,
cuerdas, capazos, cestas, aguaderas, botelleros,
anocheceres y madrugadas de nuevo comunes,

 (…)

 
Donde  se refugia el amor con  todos sus rostros, cuando  reina, cuando duele, cuando se ausenta, … 

NADIE SABE EXACTAMENTE POR QUÉ
SE APAGA LA LUZ DE LAS ESTRELLAS

   Nadie
sabe exactamente cómo mueren las horas,
ni por qué se apaga la luz de una estrella.

    Esta noche no me reservéis sitio en la mesa.
Disponed platos, cubiertos, sillas, el pan quemado,
los tiempos y espacios que esperan, sin contar conmigo.
Esta noche me iré pronto. Dejaré la ventana
del alma abierta para que el viento derribe sombras,
presagios,
                brumas,
                             el hielo que me seca por dentro,
los vacíos que habitaron mi nombre cuando su nombre
fue un vacío.
                                        
      Esta noche no esperéis. Regresaré  a los arroyos
 de juventud, al barco de papel que dejé varado
lejos de la última bahía. Llevaré cerca,
por si la encuentro,
los versos diseñados por una bella almea,
la bufanda blanca que bordaron las alevillas,
el corazón de la mujer que un día amé.
Haced camino. Quizá me demore. O tal vez quiera
volver al revés la noche y perderme en ella.

 (...)




 Ninguno de los tres poemas de Pascual Casañ, aquí incluidos, contiene todos sus versos, miradlo como una invitación a adentrarse en  el poemario completo que da cuerpo a Entre líneas, una obra intensa que no precisa de ser extensa.