viernes, 26 de octubre de 2012

DESAHUCIOS

   Microrrelato
Esperanza en vuelo
   

         Esperanza miró hacia la calle y vio a unos vecinos cabizbajos:  medio piso pagado y el otro medio sin poderlo ser. Sin trabajo y sin techo estaban, de ambos por desahucio.
         La Constitución le acudió a la mente, y que habían unos políticos que cobraban por trabajar para que se cumpliera.
        El sol entraba por su ventana sin conseguir animarla.
        Estaban vacías. El cúmulo de viviendas de las entidades financieras se hallaban vacías. Cierto es que eran ofrecidas a clientes sin números rojos -pero o ya tenían casa o ese no era su momento-. Y  las viviendas se morían de pena al verse deshabitadas, sin poder cuidar de las vidas de quienes las necesitaban.
       Miró y se asustó ante el caos que con el sumar de los días se iba pergeñando, pero solo un instante. Tomó su nombre entre las manos y con un enérgico soplo lo mandó volar en busca de aliados. Urgía  desactivar el resorte enrobinado que sin tregua deshumanizaba, porque arreciaba la amargura y a muchos se les estaba esquilmando el norte.

R. Campos

No hay comentarios: