jueves, 24 de enero de 2013

CARMEN PÉREZ COSTA



Carmen Pérez Costa (en el centro). Diciembre,2009
 Foto: J. M. Rodríguez

      Carmen Pérez Costa (1956-2012) hoy hubiera cumplido un año más de vida. Considero importante destacar la importancia de la labor cultural y educativa de esta mujer que vino a Cieza, desde Yeste, muy joven,  y ejerció el magisterio prácticamente hasta el final de sus días.
        La educación empieza por abajo, el gusto hacia las cosas nace desde abajo, es decir desde que somos tan pequeños que  una calle de apenas cuatro metros de ancho nos parece una avenida; una mesa, tan alta como un templo;  gigantes los mayores; y el cielo inmensamente mágico (especialmente si es de noche) con sus estrellas y su luna , y si es de día, si es de día no miramos mucho hacia arriba, sino que deslizamos nuestro ver curioso hacia las cosas más cercanas, como si fueran un conejo recién salido de una chistera inesperada. Carmen ha sido, hasta el pasado verano, alguien con una chistera debajo de su brazo para muchos niños.
        Escribo sobre ella por una necesidad latente en las “causas evaporadas” , aquellas que sabemos que han sido importantes pero que no han alcanzado la relevancia que obtienen otras; que todos sabemos que deben de reconocerse pero que el tiempo va postergando hasta que pueden caer en un discreto olvido    (aunque sé que no será así en quienes la conocimos más de cerca).  
       Citar a Carmen  es algo necesario si queremos que un trabajo  realizado desde la ternura, con la  voluntad de aportar una iniciación a la literatura  en los más pequeños, tenga el valor que se merece.
        Conozcamos mejor a esta mujer que, de manera desinteresada en lo económico e interesada en aportar, supo estar en los sitios que era necesaria. Fue maestra y trabajó como tal hasta que la enfermedad la acometió, pero aquello no supuso un apartarla de su contribución al amplio entorno social donde se movía. Tras hacerle frente y tener la gran fortuna de poder superarla, buscó meterse más en harina de lo que solía hacer antes del periodo en que su salud se vio afectada. Fue secretaria de la “Asociación Atenea”  y más tarde, sustituyendo a Ángel Soler, presidenta de los “Tocaos del Ala”. Fue altruista, eficaz  y graciosa en su trabajo, pero además, junto a todo esto, está la labor, ya citada,  por la que es digna de figurar en un buen lugar de la cultura en Cieza: la que realizó como contadora de cuentos y lectora de poesía, posiblemente en todos los colegios de aquí, y algunos de fuera. Acercó los cuentos clásicos al derecho y al revés; por ejemplo, Caperucita se convertía en Tacirupeca con tanta facilidad y de tan divertida manera que  tanto  pequeños como  mayores  gozábamos con el relato.  Contar y recitar la literatura clásica y popular  haciéndola acampar en la mente de los niños con su voz expresiva y carismática, fue un alto servicio a la sociedad ciezana. Leer para pequeños y grandes fue  un regalo  impregnado de sensibilidad que hizo esos momentos  máximos, sembrando la imaginación de  lugares donde la realidad y la fantasía se conjugan para vestirla de emociones.



                                                                                 
                        Foto tomada de enCiezaDigital.com


EN EL VIVIR

Carmen Pérez Costa y la cohesión

NOTICIA DE OPINIÓN DE ROSA CAMPOS

27/06/2013

Carmen Pérez Costa fue, es, una mujer querida por todos los que la conocimos, que fuimos muchos, sobre todo porque ella, grande y humilde, tenía esa capacidad de 




4 comentarios:

angel almela dijo...

Me uno al recuerdo de Carmen, una buena amiga y mejor persona, con la que conviví años de docencia y de charlas. Luego vino la enfermedad y el empeño en sacarle a la vida lo mejor, y esa lucha la dignificó más si cabe como persona y mujer.
Un recuerdo cariñoso para ella.

Rosa Campos Gómez dijo...

Ángel, la verdad es que, como tú bien dices, Carmen supo sacarle a la vida lo mejor. Nos enseñó mucho con su actitud y logró ganarse el aprecio y el cariño de cuantos la conocimos. Gracias por tu comentario.

Conrado Navalón dijo...

Carmen fue y sigue siendo una excepcional compañera de viaje que todavia camina a mi lado

Rosa Campos Gómez dijo...

Conrado, coincido contigo, porque Carmen fue tan cercana que es fácil sentir su caminar próximo.
Gracias por tu comentario.