jueves, 12 de septiembre de 2013

EMPODERAMIENTO

      



      Percibir el impulso que los niños y jóvenes dejan en nuestro entorno cuando empiezan curso en septiembre es agradable. Sin duda que este arranque será más grato para unas personas que para otras,  porque todo va en función (aparte de la salud)  de la economía y las expectativas de desarrollarse en la sociedad en la que se vive.

     Hace tiempo  escuché una palabra que recogía un buen significado: Empoderamiento, y me parece éste un momento oportuno para comentar algo sobre ella. La  asocio a fuerza, alegría y ganas de tirar hacia adelante  (sabe sembrarlas y cuidar de sus vástagos en un terreno que antes era sombrío)

    Por asociación de ideas (en esta parte toca lo sombrío) diré que ayer,  al  leer que se cumplían cuarenta años del Golpe de Estado en Chile recordé  que  Víctor Jara  (1932-1973)  fue  asesinado  cinco días después por las fuerzas represivas de la dictadura de  A. Pinochet. Y me acordé de  Pablo Neruda  (1904-1973), que murió en una clínica chilena unos días más tarde de ese mismo mes ,  y de que le quemaron sus libros poco después  en su casa de Santiago.
  Pensé que solo el miedo a no ser nadie, a no tener poder,  puede hacer tales desatinos, sin caer   en la cuenta (quienes los cometen) de que en el fondo es un poder ficticio y, no obstante, venenoso. Ese poder vestido de miedo  es el que hace que la fabricación de armas siga,  y  se sigan produciendo guerras que  no son las que Miguel Gila describía.

    
   Urge dar  a la palabra Poder y a todas sus emparentadas un  destino mejor, más justo, por lo que  Empoderar  se hace  muy necesaria ya que, según la RAE, hace poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido.

   
       Hay mucha gente anónima ( aquí entra la parte soleada) que está dando vida a este verbo y favoreciendo que otras personas lo sientan. Saber que existen, que están ahí  hace que el miedo no se apodere de los ánimos, generando además confianza. Y por ocupar puestos donde lo que se dice adquiere repercusión  y puede causar efecto, hay dos nombres que merecen citarse:  
     José Mújica, Presidente de Uruguay, que  ha dicho que «El único bombardeo admisible en Siria es leche en polvo, galletas y comida, no armas». 
     Y  el papa Francisco, que   está poniendo de manifiesto una serie de  cuestiones que son bastante coherentes con el mensaje del humanismo cristiano: «queridos religiosos y religiosas: los conventos vacíos  no deben servir a la Iglesia para transformarlos en alojamientos  y ganar dinero. Los conventos vacíos no son nuestros, son para la carne de Cristo, que son los refugiados». Y a quienes a causa de la crisis, o de  quienes la causan, y por no tener techo , ni pan que llevarse a la boca: «Vuestra fragilidad desenmascara nuestros egoísmos, nuestras falsas seguridades, nuestros pretextos de auto suficiencia». Y a quien corresponda: «Y siempre queda la duda de si esta guerra es de verdad una guerra o una guerra comercial para vender armas o para incrementar su comercio ilegal».

      La filosofía del Empoderamiento tiene su origen en los años 60, partiendo del modelo de  Educación Popular  diseñado por el  profesor y teórico de la educación brasileño  Paulo Freire (1921-1997),  puesto en práctica mayoritariamente por grupos de Mujeres.

      Empoderar(se)  ha tenido cabida en individuos y  grupos que padecían opresión y marginación (avisaremos al niño de la viñeta de Quino), pero necesita con urgencia seguir ampliándose.


(Actualizado el 14/09/13)

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