martes, 25 de febrero de 2014

`INVIERNO O LUZ´, DE CÉSAR IBÁÑEZ PARÍS



         Invierno o Luz, de César Ibáñez París (escritor y profesor), fue el poemario galardonado con el  XVII Premio de Poesía Aurelio Guirao (2013) que concede el IES Diego Tortosa  de Cieza, y  corresponde al nº 11 de la Colección Acanto, editada por  La Sierpe y el Laúd y ,como viene sucediendo anualmente con los textos premiados, por el IES que lo concede. Las dos ilustraciones que abren y cierran el texto poético son de Begoña Gómez Barrera.

      Los versos que contiene se leen con placer tienen luz propia– en cualquier estación del año, pero en invierno te hacen sentir más de cerca el milagro que envuelve a lo cotidiano, a lo que realmente nos atañe, haciendo bellos, buenos, rotundos,  los días donde el invierno señorea; en los que  se guarece, sin demostrarlo –como la savia que  habita a los árboles de ramas desvestidas– el secreto que se va mutando  sin alardes y donde  la vida late con un corazón imparable y preciso.

     Dice el autor,  en “A manera de prólogo”,  cosas que no tienen desperdicio, y que nos acercan más no solo a entender su poesía sino a entender la poesía en general:
       Un poema puede ser  muchas cosas: una puerta de entrada al misterio del mundo (…). Todo lo humano, lo divino y lo diabólico cabe en un poema(...). La mayor parte de la gente quiere abrir un libro y saber de ante mano lo que se va a encontrar: una novela negra o histórica, un ensayo político de derechas o de izquierdas, una biografía halagadora o crítica; pero tener entre las manos un libro de poemas previsible es como tener todos los días el mismo menú (…) siempre es preferible el riesgo a la copia, por muy prestigioso que sea lo copiado.

    Así pues, escribo la poesía que creo que debo escribir, la que me corresponde, la mía, la que nadie más que yo podría llevar a cabo .

    Que el poema, al menos, llegue. Pero si además  germina y crece en quien lo lee, entonces surge el milagro de la recreación, de hacer nuestras las palabras del poeta, de apropiárnoslas sin pudor y sin pagos de derechos y hacer que vivan en nuestra memoria.

      Algunos  versos de C. Ibáñez París en  Invierno o Luz :

     La niebla ha hecho nacer 

    La niebla ha hecho nacer este silencio
que tanto nos ampara, esta calma de nube.
No tener horizonte tranquiliza:
no hay territorios nuevos que conquistar, ni rutas
que abrir en los océanos . Es extraña esta ausencia
 de comezón. Me miro las palmas de las manos
y veo mil senderos cruzados que no llevan
más que a su propio sitio. Me miro los zapatos
 y ya no soy capaz de verlos paseando
 por el Central Park . La niebla me ha clavado al aquí
y al ahora.

   (…)

A mediados de enero

A mediados de enero, las cigüeñas
nos llegan desde el sur. Se fueron en agosto,
 dejando el cielo huérfano de las mejores curvas.
Surcan el aire helado con ramas en los picos.
Los nidos resucitan. Las he visto serenas
en la ventisca, blancas de nieve dura, ejemplo
 de perfil. Y volando sobre los seres torpes
que andamos, como mucho, que apenas somos suelo.
(…)

Algunas tardes limpias y tranquilas

Algunas tardes limpias y tranquilas
el invierno consiste en que se hace de noche
antes de merendar. Por eso las bufandas
y los guantes pasean bajo la luz de níspero
del alumbrado público , y los escaparates
de las pastelerías  son mucho más brillantes
que con la primavera, de azúcar glas cubiertos.
Como el frio incrementa la secreción de las lágrimas,
se llena la ciudad  de estrellas de colores.

(…)

Saboreo las voces

 (…)

Pero hay algo que sube de la tierra, que pasa
por suelas, piel y hueso, que alimenta la sangre
a mi pesar y avanza hasta un desalentado
corazón. No es el hielo, es la raíz latente
de mis cinco sentidos, el pulso de la savia
que gobierna los seres palpitantes. Da miedo,
como los huracanes, como las erupciones,
como todo lo oscuro que germina en la fuerza
de la vida feroz…

 (…)

El mundo era gris pálido

El mundo era gris pálido y azul a la luz de la luna.
La noche transparente no transcurría, era.

(…)

Cuando nieva de noche

Cuando nieva de noche, la mañana cruje bajo mis botas.
Al mundo le ha nacido una piel nueva, virgen,
que oculta en la blancura las miserias del suelo,
la dureza manchada de la ciudad en vilo.

(…)

Mientras el aguacero se desata

 como un alivio gris, el comienzo de marzo
se ríe de los tipos que corren a los porches,
los que han dicho: “que rollo cargar con un paraguas
que me dejo olvidado en todos los rincones”.
Los charcos son imanes para zapatos nuevos,
Siempre el coche salpica donde tu estrenas medias…

(…)

Cuando nace la luz

Cuando nace la luz, la claridad,
al vuelo de quien ama, desciende poco a poco
 del cielo. En un primer momento es azulada
y frágil y consiste en soplo de rocío.
Después se va nutriendo de los gajos del sol
y coge fuerza y comba  las ramas y los brazos
de los seres de savia.

(…)

4 comentarios:

angel almela dijo...

Precioso libro, sin duda, una joya para disfrutar.

Rosa Campos Gómez dijo...

Así es, Ángel.

César Ibáñez París dijo...

Muchas gracias, Rosa. Nada mejor para un poeta que ser bien leído.

Rosa Campos Gómez dijo...



Gracias por tus palabras, César. Por éstas y por las que habitan Invierno o Luz.