miércoles, 13 de diciembre de 2017

UN INOLVIDABLE VIAJE A RUMANIA





Llegamos al amanecer, nos recibió un fresco grato y pronunciado –estábamos en la segunda semana de julio y veníamos de la tórrida España –. Nos encontramos en el centro –Piata Unirii en dirección  margen derecha del río Dâmboviţa– a la gente que todavía no se había recogido de vivir la noche; no había ruidos molestos, solo sonidos en murmullo de los viandantes, casi todos jóvenes, que caminaban de regreso a casa, en soledad o en grupos, parsimoniosamente en movimiento hacia las camas que los acogerían ese sábado ya totalmente asomado a la ventana del día… Personas diferentes en algo, y comunes en mucho, a las que podríamos encontrar en cualquier amanecer de las grandes ciudades de occidente –aunque a Rumania se le note que está ...>> El artículo sigue AQUÍ



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