viernes, 15 de junio de 2018

BARTOLMÉ MARCOS, SU PALABRA Y APOYO



Es un honor y un privilegio contar con Bartolomé Marcos para el prólogo de Cruzar el río y para la presentación de la que será su primera salida a la luz.
Recuerdo que le di el texto (todavía borrador) hace tiempo, y la valoración que hizo de él representó para mí un importante impulso desde el que fui adquiriendo confianza en que podía ser una novela editada. Cuando volví a entregárselo, ya terminado y recién notificado que Editorial Tres Columnas lo iba a publicar, le pedí que escribiera el prólogo y que lo presentara en su primera salida a la luz, y el aceptó; la verdad es que siempre colabora en todos los proyectos que se le pide, y son muchos, porque es un referente cultural para los ciezanos.
Ha sido profesor de Lengua y Literatura en el IES Diego Tortosa, del que también fue director durante años, y sigue siendo (aquí la jubilación no cabe) catedrático de Lengua Castellana y Literatura.
Es un gran humanista que sabe de los nutrientes y entresijos que la palabra alberga, que ha dado clase a muchas generaciones de estudiantes, dejando  huella en ellos (aun no siendo la intención del profesor Marcos Carrillo dejarla, sino enseñar), lo digo con conocimiento de causa, porque autores ya reconocidos me han hablado de lo que su influencia ha significado en sus vocaciones literarias, y para quienes está siempre que solicitan su presencia y su colaboración; y porque lo recuerdan con respeto y cariño (también me lo han comentado directamente) alumnas y alumnos de distintas generaciones.
Es articulista indispensable en la prensa ciezana, a quien leo desde hace años; nunca olvidaré una conversación que mantuvimos durante una exposición de pintura en la que coincidimos, y que para mí supuso una auténtica lección de literatura, pareciéndome curioso, pero sobre todo acertado el necesario uso del término “mordiente” en los artículos, como el ácido que muerde en los grabados hasta hacer el surco que da relieve a la forma.
Todo eso y mucho más es Bartolomé Marcos, amigo y compañero en el Grupo de Literatura la Sierpe y el Laúd –del que él es fundador y al que yo pasé a ser una de sus integrantes muchos años después–, a quien agradezco  inmensamente que aceptara colaborar en esta novela que tiene un andamio feminista para levantar su estructura; como agradezco, y nunca olvido, que dejó su opinión escrita y publicada sobre uno de mis primeros  libros, hace bastantes años, y lo hizo sobre una mujer, que además era desconocida…, es decir, que es un hombre que,  demás de tener un alto conocimiento de las materias que domina, posee ese humanismo tan imprescindible para una sociedad en la que la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres prospere.




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