martes, 27 de agosto de 2019

CERCANÍAS. CEHEGÍN-CIEZA


El río Segura a su paso por Cieza.
 Fotografía: I. Molina López


El pasado sábado, con la actuación a la vista de Pablo Milanés en el Teatro Capitol de Cieza, nos encontramos Isabel, Á., I. (vinieron desde Cehegín), Juan y yo. La música  adelantó el momento que ya teníamos en mente, la Feria ciezana lo propició; la lectura compartida y la amistad iniciada hace un par de meses fueron los motores primarios.
El río Segura nos une de manera insoslayable. Un cauce nuestro, de todos, alimentado, entre otros  afluentes por los ríos Argos y Quípar, que a su paso por Cehegín sacian su productiva y hermosa vega.
 
Antes de continuar he de decir que conocer a I. Molina López ha sido una dichosa suerte, por la cercanía en su manera de ser y por su actividad en temas de igualdad y sociales por los que compartimos inquietudes –agradezco que creara la página Fans de la Estación de Calasparra, en la que comparte noticias sobre el abandono de este enclave ferroviario al que ambas tanto queremos y a cuya desaparición no nos resignamos–.

Después de que nuestros amigos pasearan cerca del río y por algunas de las calles ciezanas, disfrutando del entorno, nos reunimos alrededor de una mesa en la terraza del Café Capitolio, allí hablamos de varios temas durante dos estimulantes y fecundas horas.

 
Pertenecen a la Asociación de Mujeres Progresistas de Cehegín. Me gustó conocer más a fondo algunos de los proyectos que van realizando, como el interesante proceso de investigación sobre Carmen Montes, profesora y compositora de música, investigación que ha generando un valioso trabajo de reconocimiento y visibilidad; También de la preparación de una exposición fotográfica (que pronto mostrarán) sobre “La escuela de Ayer” de esta histórica y bella localidad.




Cruzar el río es el causante, en gran medida, de este feliz encuentro, libro que nos acercó desde estas dos vitales zonas murcianas. Por las apreciaciones acerca de la trama de la novela y de los personajes femeninos y masculinos que la configuran, y por las observaciones específicas sobre la fuerza de la figura de Pascual que con tanta claridad describió nuestro amigo, mil gracias.

Fueron unas horas disfrutadas en buena compañía, con una conversación  llena de calidez. Qué nutritivo y necesario es el tiempo en el que vamos fraguando nuevas amistades desde esencias antiguas e inquietudes actuales compartidas, tan distante de ese individualismo que aísla. 
Cercanías entre Cehegín, Cieza y otros lugares citados y queridos. La alegría de la amistad entre personas que habitamos en pueblos que cultivan la nobleza del arraigo a través de la palabra, hablada, escrita… y de los sentimientos que de todo ello emanan.




Por cierto, Pablo Milanés conmovió con sus magníficas e intimistas letras cantadas con su impecable y cuadalosa gran voz de siempre, acompañada por la música interpretada con excelencia por Ivonne Téllez al piano y  Caridad R. Varona en el violonchelo
Echando (personalmente) en falta que Esencia, concierto al que asistimos un numeroso, afectivo y participativo público, no hubiese tenido más minutos de extensión. 




                                                                           © Rosa Campos Gómez     


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